Lector,
en estas líneas se da continuación a un viejo relato titulado Confusión y publicado en este blog
el pasado mes de abril. Si quieres tener una cabal comprensión de la historia,
a su lectura te remito, pero si ese no es tu propósito, ahí va una breve
recapitulación de lo allí referido:
Don
Casimiro Bermúdez poseía, entre otras habilidades, la capacidad de imitar el
canto del pájaro perdiz. A tal grado llegaba su maestría que un día, mientras
se aplicaba con entusiasmo a tan canoro ejercicio, fue confundido por un
cazador que, embelesado y confundido con trinos tan primorosamente ejecutados,
le envió una certera perdigonada que lo traspuso al otro mundo sin dejarle
tiempo para despedirse de este...
Concluido
ya el resumen de lo allí publicado, prosigamos con nuestra
narración:
Aturdido
por tan sonoro como inesperado lance, llegó D. Casimiro a los espacios
celestiales y, fiel a sus costumbres terrenales, se aplicó con entusiasmo y
virtuosismo a la práctica de los gorjeos perdiceriles, lo cual fue muy
celebrado por algunos de los presentes, casi todos, antiguos cazadores en su
vida terrenal. Don Casimiro comprobó cómo, día a día, crecía el número de sus
admiradores; sin embargo, la celebridad poco contribuía a la dicha de nuestro
amigo. Un hecho afligía su alma y le creaba gran desazón y pesadumbre: en
el cielo no había pájaros perdices, pues gustaba a nuestro protagonista deslumbrar
con su canto a la perdicería, pero escaso interés tenía en hacerlo con
sus semejantes
Cierto
día, don Casimiro advirtió cómo su frente se poblaba de minúsculas plumillas,
lo que le produjo gran extrañeza por ser esto un atributo ajeno a su especie.
Sin embargo, a pesar de la rareza del fenómeno, la plumería avanzaba conquistando
cada porción de su piel. Mientras esto ocurría, su cuerpo se desfiguraba adoptando
formas propias del reino pajareril y se
mostraba cada vez más torpe tanto de palabra como de andadura.
No
vamos a describir aquí las fantásticas transformaciones que sufrió el cuerpo de
don Casimiro, pero sí el resultado de tales cambios: una mañana apareció en un olivar
convertido en un gallardo y apuesto pájaro perdiz.Ya conocemos el procedimiento
que a nuestro amigo trasladó a los espacios celestiales, léase escopetazo, pero
ignoramos qué fórmula utilizó para hacer el viaje de regreso.
Desde
su vuelta, don Casimiro inunda los campos con sus melódicos gorjeos; eso sí, sin temor a sufrir
percance alguno pues, que yo sepa, nadie ha realizado dos veces el viaje de ida
que él hizo…
miércoles, 8 de octubre de 2014
D. Casimiro en el cielo
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Eso pasa por imitar a quien no se debe. Lo mismo le pasó a Julio Cortázar por ir tanto a ver el acuario de los ajolotes.
ResponderEliminarPor cierto, cazadores en el cielo... ¿No estarían entre ellos Blesa y don Juan Carlos? O tal vez, no sea de buenos cristianos practicar la caza mayor y el cielo no sea su sitio.
Un saludo.
Más feliz que una perdiz.
ResponderEliminarSaludos.
Es fundamental no perder los papeles, no vaya a ser que llegue el 'escopetazo'. Aunque siempre será mucho más reconfortante transformarse en pájaro que en cucaracha.
ResponderEliminarUn abrazo, Antonio, muy instructivo.
El cielo puede esperar por D. Casimiro...
ResponderEliminarSaludos,Antorelo!
Si es que estamos atolondrados, disparando a todo lo que se menea. :-)
ResponderEliminarUn abrazo.
Los cazadores más bien parece que confundieron a D. Casimiro con un pájaro de cuentas. Imaginativo y bonito relato.
ResponderEliminarFeliz fin de semana.
Un abrazo.
Me ha gustado mucho este relato. Al principio pensé que iba a tratarse de un sueño del cazador, que hubiese sido transportado al cielo de las aves gracias a su canto. un abrazo.
ResponderEliminarAhora que lo dices, es probable que me haya topado con don Casimiro en algún que otro paseo campestre...
ResponderEliminarMe ha encantado la continuación de tu relato.
Abrazo!
QUE LINDA HISTORIA. RECIBIÓ UN REGALO DEL CREADOR Y SE CONVIRTIÓ EN EL PÁJARO QUE ADMIRABA.
ResponderEliminarmariarosa
De vuelta y sin poder contarnos lo que vio allí.. Que injusticia!!!!
ResponderEliminarBonito relato Anto
Mil besos
Hola Antorelo! Es un placer pasar por aquí y disfrutar de este relato. Muchas gracias por tu presencia en mi pequeño espacio, que después de un tiempo me he animado a publicar. Un abrazo
ResponderEliminarNo sé si este señor murió y fue al cielo, o se transformó por encantamiento en el ave de sus desvelos. En todo caso esta historia se asemeja a las de las mitología clásica tanto ne estructura como en fondo aleccionador: no te asemejes tanto a quien no debes o acabarás como él.
ResponderEliminarUn saludo
Precioso relato, me ha encantado.
ResponderEliminarUn abrazo.
Feliz fin de semana,
ResponderEliminarUn abrazo.
Mucha imaginación y muy bien escrito.
ResponderEliminarUn abrazo
Gracais por visitar mi blog.
...maravillosa y reflexiva historia!
ResponderEliminarFelicitaciones Antorelo...me ha encantado!
Un abrazo...salud!
Ramón
Una preciosa historia, llena de imaginación y realmente escrita con mucha soltura.
ResponderEliminarUn abrazo.
Feliz fin de semana.
ResponderEliminarUn abrazo.
Me gustó la historia y me atrapó hasta el final.
ResponderEliminarSaludos Antorelo, desde
Siempre será primavera
y desde
Siempre es primavera
Uy! me parece que se comieron en fin de año!!!
ResponderEliminarun abrazo
Feliz fin de semana.
ResponderEliminarUn abrazo.
Yo creo que cada uno tiene lo que se merece, y el cazador fue ave, para sentir igual que ellas dentro de un lugar hostil. Muy buena tu historia, me ha sorprendido de verdad. Un abrazo.
ResponderEliminarBonita y emocionante historia.
ResponderEliminarAbrazos
Yo a eso lo llamo Karma.
ResponderEliminarMe ha encantado
UN beso caballero, bueno dos
Feliz fin de semana.
ResponderEliminarUn abrazo.
✿彡
ResponderEliminarBoa semana!
Beijinhos do Brasil.
✿♫° ·.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarSolo he pasado a saludarte
ResponderEliminarSaludo enorme, enorme, enorme, Antorelo.
ResponderEliminarFeliz fin de semana.
ResponderEliminarUn abrazo.
Me voy por un tiempo, Antorelo.
ResponderEliminarUn abrazo enorme. Hasta pronto.
SIEMPRE
ResponderEliminarES
UN
PLACER
LEERTE
ABRAZO
INMENSO
Feliz fin de semana.
ResponderEliminarUn abrazo.
Feliz fin de semana.
ResponderEliminarUn abrazo.
Un placer venir a saludarte, Antorelo.
ResponderEliminarBuena semana.
Un fuerte abrazo.
HD