Aquí detengo estas divagaciones, no porque se hayan agotado, sino porque este artículo quebranta ya la norma que tanto elogia la importancia de la concisión...
jueves, 28 de mayo de 2026
Lázaro de Tormes y los pícaros de la modernidad
Aquí detengo estas divagaciones, no porque se hayan agotado, sino porque este artículo quebranta ya la norma que tanto elogia la importancia de la concisión...
lunes, 17 de noviembre de 2025
Otoño
Pero yo te aprecio por restituir la belleza que el verano arrebató a la primavera, esplendor que logras devolver cuando tiñes de tonos rojizos los atardeceres, desnudas los árboles y con sus ropajes tapizas la tierra de ocres, pintas de verde los campos, y coloreas los bosques de amarillos y rojos. Con tu luz prodigiosa conviertes las tardes en algo sublime y hasta esos días que envuelves en una pátina gris no les falta encanto, pues sosiegan el espíritu e invitan al recogimiento y la reflexión…
Gracias por todo, amigo mío.
domingo, 27 de octubre de 2024
Paseo por Iznájar (Hisn-Ashar)
Una
soleada tarde de otoño, mientras conduzco por una carretera entre apacibles colinas revestidas de olivos, quedo impresionado por la visión de una imponente peña sobre
la que se encaraman una monumental iglesia y una regia fortaleza medieval. Tomo
el desvío que sube hasta el pueblo y estaciono en una plaza asomada a un bellísimo lago cuyas aguas azulean resplandecientes.
A
pie, me adentro en una urdimbre de calles que, desparramadas caprichosamente
sobre la ladera, configuran un intrincado ramillete de casitas blancas.
Mi deambular me lleva a un grácil y elegante jardín adosado a un muro de la iglesia: abrazados por un macizo de flores, cuatro frondosos naranjos y otros tantos bancos revestidos de azulejos se disputan el espacio. En uno de ellos, un señor lee absorto en un libro, le doy las buenas tardes y ocupo otro de los asientos vacíos. Aprovecho que mi vecino hace un receso en su lectura y le pregunto sobre las nobles edificaciones que nos rodean. Sus esclarecedoras e ilustrativas respuestas me indican que estoy ante la persona que mejor se aviene a colmar mi afán de erudición. Su notable cordialidad me anima a prolongar la conversación, mi interlocutor acredita un riguroso e inmenso caudal de conocimientos que comparte conmigo con largueza y afabilidad.
El avance de las sombras me indica que debo volver, tras agradecer a mi informador la amena y generosa ración de charla consumida, me despido de él y emprendo el regreso.
Es domingo por la tarde, las calles están vacías y calladas, asomado a una ventana un gato me mira con desdén, entre las esquinas corretea un vientecillo fresco, recias campanadas se descuelgan de la vieja torre… Una belleza desbordante cautiva el espíritu del visitante y lo incita a retornar a este pueblo blanco lleno de abrumador encanto.
- Iznájar es un pueblo situado en el sur de la provincia de Córdoba (España)
martes, 11 de julio de 2023
Políticos
lunes, 26 de junio de 2023
La merienda
Una tarde la madre de Pablito y una amiga estaban sentadas en un banco de piedra a la sombra de un árbol, al pasar oí que decían:
viernes, 23 de abril de 2021
De amores y desamores
Hace tiempo que se consumieron nuestros amores, sin embargo, y a pesar de los muchos días transcurridos, recuerdo con frecuencia aquellos momentos en los que el desafecto jugó un papel tan destacado en nuestras vidas. A pesar de este innegable fracaso, durante unos años vivimos muy compenetrados: yo había encontrado en ti lo que buscaba y, al mismo tiempo, te ofrecía todo lo que tú deseabas.
jueves, 2 de julio de 2020
Barbarismos
domingo, 31 de mayo de 2020
Un invitado burlado
viernes, 22 de noviembre de 2019
Pinceladas
martes, 23 de abril de 2019
Memorias de don Príapo Rijosán
Antes de nada,
permítaseme que me presente: Príapo es mi nombre y Rijosán mi apellido. Soy el
apéndice viril de don Tomás S. y toda mi vida he trabajado con él como
agente ejecutor de sus actos carnales.
Hoy, con el paso de los años, cuando la
holganza ocupa gran parte de mi tiempo por ser escasa la faena, acuden a mi
memoria episodios de los que me gustaría dejar constancia en estas mis
memorias. Hecho este esclarecimiento, relataré aquella primera
andanza de cuando, todavía, Tomasito llamaban a don Tomás.
En aquella época,
Margarita y Tomasito llevaban casi dos años prometidos, sin embargo, a pesar
del tiempo transcurrido, aún no habían gozado de práctica fornicatoria alguna.
Doña Julia, madre natural de Margarita y política de Tomasín, dispuso que dos
de sus fámulas, acreditadísimas carabinas, en ningún momento perdiesen de vista
a la desdichada pareja. Expertas en el arte del camuflaje, nada escapaba a sus adiestrados
sentidos y, por si esto no bastaba, eran además incorruptibles, ningún intento
de soborno prosperó con ellas, aunque sé que bastantes hubo. Señalo esto, para
que el lector se haga cargo del vivísimo encendimiento que sufría la pareja
provocado por dieta amatoria tan duradera.
En esas estábamos,
cuando una tarde, por razones que no merecen ser referidas, los jóvenes
lograron romper el cerco carabineril. Pasos
sigilosos, susurros, puertas que se cierran, risas, caricias, ropas de caen,
cuerpos desnudos… Ese día, por fin, conocí a Margarita. Me miró un momento
sonriendo y me saludó con la mano. Después, tras una variada gama
de posturas, quedé colocado ante una boca velluda dispuesta de manera vertical.
Su proximidad me produjo gran inquietud, pues temía que dos pares de temibles colmillos me estuviesen acechando detrás de aquellos labios embigotados. En estas
turbadoras cavilaciones andaba, cuando me sobresaltó la voz asargentada de
Margarita.
--Tomasito, así, ni
hablar. ¡Ni se te ocurra!
--Vale, como tú digas
—contestó resignado el joven.
Con gran premura,
Tomasito me vistió con una especie de saco que me cubría de la cabeza a los
pies. Dentro de aquella agobiante túnica oía poco y veía menos.
domingo, 25 de noviembre de 2018
Yubito
lunes, 30 de mayo de 2016
Siseo
El
lance que voy a referir lo presencié hace unos días mientras paseaba por una calle de cierta ciudad cuyo nombre no viene al caso. Delante de mí caminaba una señora joven
con su hijo de cinco o seis años. De improviso, el niño emprendió una veloz carrera,
la madre, muy fina ella, con voz melosa casi le imploraba: ¡Ricardín,
stop! Ricardín, stop! ¡Ricardín, stop! El chico, ajeno a tan extravagante
mandato, prosiguió con su galopada. La señora, al ver que sus órdenes no eran
obedecidas en inglés, pasó a darlas en español: ¡Ricardín, párate! ¡Ricardín,
párate! ¡Ricardín, párate! Pero tampoco el español era capaz de detener la
vertiginosa huida del zagal. Viendo la buena mujer que las lenguas de Shakesperare y
Cervantes juntas eran incapaces de sujetar al desenfrenado Ricardín, se lanzó
al galope detrás del chiquillo hasta alcanzarlo, algo que le costó no poco
tiempo y esfuerzo, además de que un inoportuno traspiés a punto estuvo de estrellarla contra una farola.
La visión de espectáculo tan esperpéntico me retrotrajo a mi infancia, donde las madres de aquella época, en estas o parecidas situaciones, apenas utilizaban palabras, y mucho menos en inglés, sino que recurrían al universal, polivalente y, sobre todo, eficaz siseo, que unas veces te obligaba a abandonar lo que estabas haciendo y otras, en cambio, te disuadía de acometer cualquier empresa prohibida. Por la cuenta que le traía, el receptor debía interpretar correctamente el mensaje que venía envuelto en el siseo y enseguida actuar en consecuencia, pero hoy los tiempos ya son otros y aunque a veces las órdenes se impartan en más de un idioma, su cumplimiento resulta con frecuencia harto dudoso...
lunes, 4 de abril de 2016
Algarabía
jueves, 31 de diciembre de 2015
Felicitación
lunes, 30 de noviembre de 2015
Alertas
Asimismo, los miedos sociales (enfermedades, paro, terrorismo, crisis, guerras…) son contagiosos y se extienden con facilidad entre los grupos de la sociedad. Estos miedos, aunque reales, se ven alimentados por la continua afluencia de noticias desastrosas que nos lanzan los medios de comunicación y los políticos. Esto crea una sensación de angustia generalizada que hace al grupo susceptible de manipulación. Sirva como ejemplo de la anterior afirmación un hecho constatado en los últimos años: el miedo a perder el trabajo o a no encontrarlo ha propiciado que la sociedad acepte sin rechistar drásticos recortes sociales y laborables.
De acuerdo con lo anterior, podríamos plantearnos que si las estructuras cerebrales encargadas de alertarnos de los peligros externos no realizan adecuadamente la tarea encomendada por el proceso evolutivo, sin duda, en el futuro seremos mucho más vulnerables. El tiempo responderá a esta y a otras muchas cuestiones…
martes, 22 de septiembre de 2015
Juan de Elena
Un fraile que por allí pasaba, al contemplar aquella insólita plantación lechugueril, se dirigió presuroso al extravagante hortelano.
lunes, 10 de agosto de 2015
¿Para quién escribimos?
lunes, 20 de julio de 2015
Homenaje
lunes, 1 de junio de 2015
Lázaro de Tormes y otros "pícaros" de la modernidad I y II
El escrito de hoy versará sobre la novela picaresca titulada Vida del Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades, obra anónima publicada en el año 1554. En él intentaré establecer un paralelismo entre la figura del protagonista y el perfil de aquellos otros pícaros que tanto abundan en nuestro tiempo.
Aquí detengo estas divagaciones, no porque se hayan agotado, sino porque este artículo quebranta ya la norma que tanto elogia la importancia de la concisión...
sábado, 9 de mayo de 2015
Visita imprevista
Una tarde del pasado mes de abril, transitaba con mi viejo Ford por una sinuosa carretera cuando, al culminar una subida, divisé sobre una loma un pintoresco pueblecito en el que un puñado de casas blancas se apiñaba en torno a una enorme iglesia. Cuando llegué a él, abandoné la carretera, estacioné el vehículo y me adentré por sus calles.













